La vida de las mujeres en los siglos XVI y XVII en España
Al ser la sociedad medieval una sociedad estamental, encontramos a la mujer noble, la monja y la campesina. La mujer noble, a pesar de las riquezas y el poder que pudiera poseer, no dejaba de ser una pertenencia del padre, marido o hijo, o moneda de cambio en matrimonios de conveniencia política, estratégica o económica, que al final venían sólo a favorecer a uno u otro hombre. Además, rara vez se les permitía participar en política y tampoco podían disfrutar de su dote ni aun siendo viudas. Sin embargo, sí podían instruirse, un privilegio sólo al alcance de la casta noble y religiosa.
La figura de la mujer
religiosa se presentaba como una vía de escape a mujeres que habían pecado y
querían redimirse, mujeres que no podrían gozar de una dote en su matrimonio,
o mujeres que huyen de un matrimonio pactado.
Pero aún más difícil se presentaba la vida para la mujer campesina.
Encargada de la casa, la educación de los hijos, la limpieza, y en muchas
ocasiones trabajaba además fuera del hogar en el negocio familiar, como
servicio doméstico en otra casa, como jornalera en el campo o en labores de
hilado. No hace falta decir que el acceso a la educación para estas clases
sociales, sobre todo en zonas rurales, era casi imposible.
Independientemente de la
clase social a la que perteneciera, la mujer medieval era la clara
constatación de la diferencia entre sexos. Se la consideraba sin rigor por el
simple hecho de ser mujer, con inteligencia y capacidades menores, y en casos
extremos incluso sin alma.

La cuestión de la diferencia de sexos en la Edad
Media era una cuestión biológica: eran seres débiles, moralmente, ya que
constituían la imagen de la puerta del pecado; y físicamente, debido a la
menstruación, que se entendía como lo sucio y diabólico que salía de ellas.
Además, desde la más
temprana Edad Media se oponían las dos imágenes de mujer: Eva – María. Eva,
y por extensión todas las mujeres, eran la imagen del pecado, por el cual los
hombres habían sido desterrados del paraíso y castigados por Dios. María
representaba la virtud, la castidad y la entrega; la única excepción.
Pero digo yo, sea como sea, siempre hay rebeldes que no siguen las normas...
Heroínas que se desprenden de las
cifras oficiales de la época: siglo XVI, momento en el que hay
constancia de un número de 45.327 viajeros, de los que 10.118 eran mujeres de
procedencia andaluza (50%), castellana (33%) y extremeña (16%). Entre ellas, María
Escobar, que introdujo el trigo en América, o Mencía Ortiz, creadora
de una compañía de transporte de mercancías en Indias. Viajeras entre las que
también se cuenta Inés Suárez, correligionaria de Pedro de Valdivia en
la conquista de Chile, con el que cruzó el desierto de Atacama y
participó en la defensa de Santiago; María de Estrada, miembro de
la expedición de Hernán Cortés en México; Beatriz Bermúdez de Velasco,
soldado en la conquista de Tenochtitlán, obligando, espada en mano, a
volver a la batalla a los españoles que se rendían; o Catalina de Erauso,
que abandonó un convento en España para viajar al Nuevo Mundo y combatir como
soldado de infantería en los reinos de Chile y Perú.
Mujeres, todas
ellas, que iniciaron un viaje a las Américas en condiciones tan lamentables
como el varón
Vocabulario: instruirse, redimirse, hilado, lamentables, rendirse, correligionaria, espada, castidad, desterrado, casta, alcance, dote…¿sabes que significan estas palabras y/o verbos?
Tema de Tertulia del 7 de mayo 20014
a cargo de Karin STRAUCH
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